dimecres, 25 de març del 2009

Se fue como llego, sin llamar a la puerta. Un día se presento frente a mi, sin avisar, y se le ocurrió la magnifica idea de entrar en mi vida. Y así fue, entro sin permiso, por un momento pensé que me había robado las llaves para entrar envuelta en papel de regalo con una tarjeta negra de letras rojas en la que se leyera perfectamente: "Ya he llegado, estoy aquí para cambiar tu vida"".

Y lo hizo, creerme si os digo que lo logró. Fue plenamente satisfactorio, llegue a la conclusión de que era para mi, que llego solo para hacerme feliz con su lluvia, su invierno y todo su frío.
Me congelo de arriba a abajo, toda yo era un trozo de hielo navegando sin rumbo por los mares del circulo polar.
Nunca he llegado a descongelarme del todo, aun esta presente en cada una de mis pasos.
Y parece mentira que lo diga yo, pero me arde por dentro pensar que podríamos haber sido esa tormenta que iba a destruir la soledad, la tristeza, la desesperaición. La que iba a conseguir saciar este asfixiante calor y lograr crear un oasis de frío en medio de toda esta monotonía que esta acabando con todo lo que somos. "Pequeña ingenua", me digo todos los días.

Lo único que me consuela es saber que cada vez que escuches hablar del frío de la lluvia y de las casualidades, te acordaras de mi y de aquel curioso invierno de 2008